En el Día Internacional de la Mujer


Dionisio

En la memoria de cualquier hombre, la palabra mujer conduce rápidamente a tu madre, viva o muerta; a una hermana; tu esposa; hija; nieta. Todas ocupan un trozo del corazón  al que colman de alegrías y de tristezas. Es parte de la vida.

En esta ocasión quiero recordar en este día a mi madre y hermana, recientemente fallecida, haciendo un homenaje a todas las mujeres de esa época, años 1950. 

Mi madre, como todas las de ese tiempo, madrugaban para atender a los animales domésticos, encender las lumbres para calentar la leche de los desayunos y poner el consabido puchero para la comida. Ventilaban y hacían la casa a bajas temperatura en los inviernos y el día que tocaba colada, cargaban con el cajón, la tabla y el caldero con la ropa y bajaban al arroyo para lavar, tender en el verde y traerlo a casa sequito.lavando en el arroyo

Recuerdo que algunas mujeres lo que limpiaban era de otras familias pudientes y sus necesidades eran tantas, que mientras el sol secaba la ropa tendida en el verde, recogían cardillos, como verdura para acompañar al cocido, plato generalizado en el pueblo. En época de siega también, entre ratos, espigaban en el rastrojo para alimentar a las gallinas. 

Mi más sincero homenaje para las mujeres de aquella generación, sin olvidar a las hijas, que estuvieron en casa hasta que, al contraer matrimonio, abandonaban el nido materno y se dedicaron a parir, cuidar y hasta educar a sus hijos en solitario, pues los maridos trabajábamos jornadas interminables. Entonces no se las reconocía trabajadoras, Cuando te jubilas y estás en casa te das cuenta de su labor abnegada.

Homenaje a las trabajadoras de fuera de casa, que a pesar de sus hogares modernizado, también sigue su tarea al llegar a casa. A todas las mujeres en general y en particular a esas asistentas que se recorren varias casas para poder mantener la familia, por mi parte que viva ese tipo de economía sumergida o si no que lo arreglen las que son capaces de hacer dos cosas a la vez: Presidir el congreso y jugar con la tableta. 

No puedo dejar de  recordar, no sólo hoy, sino todos los días a esas mujeres que tienen que llamar al 016 para denunciar sus agresiones machistas y en particular las pobres que no llegaron a tiempo y murieron a manos de sus compañeros. Bueno, asesinos.

 NISIO.

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