Navidades de esperanza para seguir resistiendo.


Queridos amigos y amigas:
Estamos estrenando los primeros días de las navidades,  de estas navidades tan especiales que quedarán para siempre en nuestra memoria como quedan los trazos más importantes de nuestras vidas, aquellos que recordamos en colores alegres y otros en un negro intenso, y todos ellos han contribuido a ser lo que somos.

Estas navidades serán algo más complicadas porque aún no hemos superado la pandemia y  esta enfermedad, en muchos casos, nos ha traído dolor porque –en su transcurso- hemos perdido a algún familiar, a algún amigo o las personas que conocemos y nos son próximas. Porque queriendo tener a nuestros seres queridos alrededor nuestro, tenemos que asumir nuestra responsabilidad y sacrificarnos –una vez más- por el bien de ellos, el nuestro y el de las personas de nuestro entorno. Les tenemos guardados los besos y abrazos para otra ocasión.

Camuflar el dolor y la preocupación bajo una aparente alegría no nos va a hacer sentir mejor. No son las navidades que hubiésemos elegido, más las tenemos que aceptar con el realismo que hemos afrontado tantas situaciones en nuestra vida, porque al fin y al cabo lo más importante es que “estamos” y que se abren vías de esperanza en el horizonte para dar solución a esta enfermedad que tanto sufrimiento está dejando en el mundo y ha puesto patas arriba un sistema económico que ya parecía asentado e inamovible.

Volveremos a tener cerca a nuestros nietos y a nuestros hijos, a nuestros amigos y compañeros y es posible que cambiemos la importancia que dábamos a muchas cosas, y afloren otros valores que pongan en primer lugar la solidaridad y el respeto a los derechos humanos.

Aunque no estemos cerca, nos sentimos cerca y os enviamos un fuerte abrazo. 
¡NAVIDAD DE ESPERANZA! Navidad…
Mayores por la Cultura.


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